No
cumplía dos
meses de edad y
era el más fiel
auditor de Radio
Biobío de
Concepción...es
que para que
durmiera
tranquilo su amo
tuvo que
inventar una
forma de ponerle
una radio
portátil dentro
de su casa. El
cachorro roncaba
escuchando
música y
noticias...Hoy ANCOL VON KLAUSS, pastor alemán inscrito en el Kennel Club de Chile, tiene tres años y medio y afortunadamente ya superó la complicada etapa en que hacía pedazos alfombras y patas de muebles provocando la ira de su ama, Pilar. Luego siguió la época en que parecía sordo: nadie le hacía caso, ni a su amo, el Yoyo. Hoy Ancol, dolor de cabeza de Carmen y el regalón de la señora Teresa, la nana de los Vidal Espinosa, es todo un caballero. Tiene una voz (ladrido) profundo que causa respeto a los vecinos quienes han llegado a decir: "Ancol con sus ladridos nocturnos cuando siente algo raro, nos cuida a todos"... Lo más destacable de esta mascota es una curiosa característica: los sábados por la mañana comienza a gemir para que lo saquen de paseo y no termina de ladrar y saltar hasta que le abren las puertas, incluso la de la camioneta a la que sube de un salto, sin orden de mando y no se mueve del interior hasta que lo llevan de paseo. ¿Cómo sabe cuándo es sábado porque los otros días permanece tranquilito?....misterio. Sus salidas son a Lenga donde adora bañarse en el mar, sea invierno o verano, y tragarse la espuma salada que dejan las olas en la playa. También va a la parcela Santa Teresita en Quillón, donde juega incansablemente con su primo Ron, el fiel guardián del campo. Más adelante les contaré del Ron, la mascota dos de los Vidal Espinosa. Otra de las debilidades del Ancol es el fútbol. Y es en serio. Con una pelota entre las patas es un chiste. Da unos saltos impresionantes para atajar goles. Corre veloz a buscarla y la agarra con los dientes para ponerla de nuevo a los pies de quien quiera jugar con él. Es incansable. Una vez Ancol viajó a Licanray de vacaciones ... Tenía un enorme patio y un hermoso lago a su disposición, pero evidentemente echaba de menos su casa. Se lo pasó el mes tendido, casi sin moverse y sin ganas de jugar... Nadie entendió por qué. Cuando volvió a Conce saltaba de gozo en su reducido entorno... ¿Quién entiende a los perros?. Sólo el Yoyo, su paciente (¡) amo que tendrá que ponerse en campaña para conseguirle una digna novia, para alegría de la Pili que espera por esa vía tener el cachorro que su madre, Chela, se niega a acoger. |
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